Alguien me dijo una vez que huir de los problemas no hacía
que desaparecieran, sino más bien todo lo contrario, que quedaban ahí esperando
inertes.
Desde entonces siempre he pensado que tenía que enfrentarme
a los problemas sin tregua, a pesar del cansancio o del dolor. Pero una vez más
he aprendido que estaba equivocado...
Estos dos últimos meses he sufrido, llorado y sentido sensaciones
tan negativas que son difíciles de plasmar de expresar o de contar en un papel.
Había momentos en los que quería luchar, enfrentarme cara a cara a la situación
y dar paso a soluciones, cambios positivos y de alguna manera auto superarme. Pero
en cambio había momentos que era justo todo contrario. Momentos en los que no podía
ni sabía qué hacer. Días enteros pasados en cama, pensamiento tan negativos que
daba pena a la misma mala suerte. Era tan difícil discutir conmigo mismo, para acabar
en el mismo punto.
El problema seguía estando ahí y había ganado un día más y
yo tenía uno menos. Dicen que para los problemas lo mejor es pensar, pero si piensas
demasiado te encierras en un circulo llamado soledad, y eso junto al problema no
era solución más bien desesperación.
Así estuve muchas semana, días enteros que se me pasaban por
delante sin poder sonreír. Horas enteras intentando lograr la paz interior, y después
de todo, y aún teniendo el problema conmigo, opté por algo que creía que no funcionaria:
irme. huir, desaparecer. Pero no para siempre sólo momentáneamente. una tregua,
un respiro para coger fuerzas y poder al fin vencer. Porque a veces irse, huir o desaparecer no es sinónimo de cobardía.
Es un modo diferente de ver las cosas coger aire para poderlo soltar con más fuerza,
un aire que por suerte me ha transmitido tranquilidad. Y es que los problemas hay
que cogerlos con esa pizca llamada tranquilidad, sino estas perdido. He aprendido
a respirar, a ver las cosas de lejos a pasar del problema sin dejar de saber que
sigue ahí.
La solución vendrá, la encontraré, pero con estos días de
huida, de escapismo, se que se verán las cosas de otro modo.
El problema seguirá
estando a mi regreso y tendrá el mismo tamaño pero yo en cambio tendré más fuerza,
porque esta vez soy yo quien ha crecido. Porque esta vez he sabido mirar hacia otro
lado y respirar el suave aire de la tranquilidad.
Que ¿cuál era mi problema? eso amigos, es otros problema a
parte, dejarme respirar de nuevo, y os lo cuento en breve :)
Continua luchando tío. No desfallezcas y ánimo.
ResponderEliminarEl Karma no existe y el mundo está plagado de cosas malas y nadie nos va a facilitar las cosas. Pero por muy jodidas que se pongan las cosas, siempre estaremos al pie del cañón aguantando cada embestida que nos de la vida. Porque hay demasiadas cosas que merecen la pena y tenemos que luchar para conseguirlas.