Después de muchos
meses, note muchas sensaciones que creía olvidadas. Abrazos imposibles,
sonrisas antes imaginadas y entre lagrimas, recordaba que aunque el lugar y todos
nosotros éramos los mismos, la situación sencillamente había cambiado...
Hoy me he levantado
recordando ese día, esa tarde de ayer... llena de encuentros, de sentimientos
ocultos, de miradas perdidas, y de amor... Un amor que sencillamente lo estamos
dejando pasar y aun no sé el por que...
Y es que la vida, al
fin y al cabo, es como esa pulsera que me enseñaron a tejer. Tienes que hacer
los nudos fuertes para que no haya huecos donde llorar, tienes que hacerla de
diferentes colores para que te llene de matices y dudas, pero sobretodo tienes
que terminarla porque sólo así podrás decir: "Que un día tejimos juntos
una pulsera llamada: Vida."


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